Después de recibirme dejé de ir a congresos de ciencia política y a otras actividades del microclima o bandolandia profesional. Por qué, no se. Pero ocurrió así. En un intento de reconciliación, preparé una ponencia para el V Congreso Latinoamericano de Ciencia Política, del 28 al 30 de julio de 2010 en Buenos Aires.
Para no romper la tendencia, tengo la suerte de que me toque hablar el viernes a las 9 en la sede de la Pontificia Universidad Católica, en la orillas de la ciudad y bajo una lluvia agresiva y persistente. Pondero alternativas. Mi auto sufre esclerosis lumínica y pierde, de a poco, las largas, las cortas y -al alba- me saluda tuerto. ¿Piloto largo antitempestad o corto para garúa? Corto, porque complemento con un paraguas invulnerable. Igual le pongo la alarma para que no se ofenda, me bajo y camino hasta el tren en Belgrannenburg para conectar con el subte Retiro-Sabsay.
En el viaje repaso el tema, un análisis de casos comparados entre los procesos de las leyes de bosques, de glaciares y del conflicto de Botnia. Hojeo el programa y advierto que los otros expositores del panel 208 vienen de las universidades de Campinas, San Pablo y Minas Gerais. Prefiero empezar por las conclusiones porque tienen elasticidad para ser generalizables a toda Sudamérica y no complicar a los colegas con el siempre inefable caso argento.
Continúo una inabarcable exploración de la agenda y leo algo que me deja sobrecogido. Es la presentación de sí misma que hace la UCA. La cito: "Así, con el fin de promover la investigación y la docencia de la verdad en sus diversas manifestaciones y en su Unidad Sapiencial, la UCA fue sumando a lo largo de estos más de 50 años Facultades e Institutos que confieren el conocimiento de un sector especializado de la verdad...". Caramba. Ahora entiendo la respuesta de Unamuno a Millán Astray cuando dijo, como Rector de Salamanca, que la Universidad era un templo y él su sumo sacerdote. Yo sabía que no se admitían las minifaldas y las ojotas, pero que a uno le digan que va a adentrarse en el regno della verità lo obliga a repasar toda su vida en un instante.
