
Ayer me sorprendió la noticia de que el Ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, había firmado una resolución de su área en la que se aprobaba un protocolo de atención sanitaria para casos de abortos no punibles. Desconfié. Hoy por la mañana, el mismo Ministerio que había difundido la noticia, volvió sobre sus pasos. Tal firma no existiría. Ahora todo se acomoda: por el momento, nada hace pensar que este gobierno y este funcionario avancen en tal sentido.
La salud pública y las políticas ambientales son, sin dudas, uno de los flancos más flojos del período 2003-2010. Hay razones que se gestaron antes, pero en el período señalado es poco lo que ha cambiado y mucho de lo que es criticable que parece haberse consolidado.
El Ministro Juan Manzur es un ferviente militante de la fracción fundamentalista católica Opus Dei y un conservador tucumano. Agréguese o quítese de esta afirmación lo que se desee. Está en contra del desarrollo de una política de fabricación pública de medicamentos. Ginés Gonzalez García, su antecesor, opinaba igual. Tal oposición es coherente y prolonga una dependencia, después de todo: ¿existe algún programa de Salud que no dependa de crédito externo?
La salud pública y las políticas ambientales son, sin dudas, uno de los flancos más flojos del período 2003-2010. Hay razones que se gestaron antes, pero en el período señalado es poco lo que ha cambiado y mucho de lo que es criticable que parece haberse consolidado.
El Ministro Juan Manzur es un ferviente militante de la fracción fundamentalista católica Opus Dei y un conservador tucumano. Agréguese o quítese de esta afirmación lo que se desee. Está en contra del desarrollo de una política de fabricación pública de medicamentos. Ginés Gonzalez García, su antecesor, opinaba igual. Tal oposición es coherente y prolonga una dependencia, después de todo: ¿existe algún programa de Salud que no dependa de crédito externo?