jueves, 8 de julio de 2010

El asedio clerical a la Modernidad


El Estado Vaticano no adhiere a la gran mayoría de las convenciones internacionales existentes sobre Derechos Humanos, crímenes de lesa humanidad y distintas formas de racismo y discriminación.

De las 103 convenciones internacionales, el Estado Vaticano sólo ha suscripto 10 y no ha firmado contra los crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y contra el apartheid. La falta del compromiso del Vaticano llega al punto de no haber ratificado ninguna de las convenciones sobre la supresión de las discriminaciones basadas en la sexualidad, la enseñanza, el empleo y la profesión. Como tampoco las relativas a la protección de los pueblos indígenas, los derechos de los trabajadores y los derechos de las mujeres.

La historia argentina muestra un fuerte lazo entre el pensamiento de derecha y las corporaciones. Durante décadas, las fuerzas armadas, la burocracia sindical, la cúpula de la burguesía y la Iglesia Católica fueron más un factor de atraso y de autoritarismo que de progreso y derechos crecientes. Esta última en particular es el paradigma de las instituciones refractarias. A 34 años del golpe de estado, la Iglesia Argentina -como institución- aún no ha pedido perdón por haber participado en sesiones de tortura (no expulsó de su seno al condenado por delitos de lesa humanidad, Christian Von Wernich) y su complicidad total con el terrorismo de estado.



El Cardenal Bergoglio milita contra la aprobación de la ley que modifica el Código Civil en su capítulo sobre matrimonio. Cuenta con la inestimable colaboración de otros cultos, como el evangélico y su cruzada en jefa la Diputada Cinthia Hotton. Bergoglio ha declarado que este proyecto es una "pretensión destructiva al plan de Dios". Esta afirmación bordea la psicosis

Coyunturas como las actuales evidencian un hecho bastante grave. El absolutismo religioso contemporáneo desprecia la república y el régimen democrático. Su prédica en favor de un estado moral no significa otra cosa que el desconocimiento a la superioridad de la ley civil en el marco de una nación laica organizada bajo una constitución democrática. Resiste la supremacía de la ley civil porque aún no acepta el trasfondo sobre el cual esta se asume autónomamente: la Modernidad misma.

Mientras el fundamentalismo religioso siga repugnando de los valores seculares modernos, seguiremos escuchando el mensaje de delirio e intolerancia que fluye por estos días.
(JMG)

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Post post: P12 domingo 11 de julio: "La Iglesia está disputando poder",
por Antonio Daniel Fenoy. (Profesor de Teología. Coordinador del Seminario de Teología
de la Liberación, Facultad de Trabajo Social. Ex sacerdote).
Acá.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Profesor, si bien estoy a favor del casamiento entre homosexuales y tengo bastante rechazo en general por las ideas de la Iglesia Catolica, no me gusta su argumentacion.
En un estado republicano y democratico, la opinion de los religiosos debe ser tenida en cuenta, porque los habitantes de una nacion, en gran parte, profesan una religion.
Bergolio habla en nombre de la Iglesia Catolica y en nombre de millones de personas, que estoy seguro que en mayor o menor medida, acuerdan con el.
Los valores seculares modernos, por otro lado, no nacen de la nada ni son homogeneos. Son construcciones historicas y yo no descartaria a la religion como elemento influenciador de esa moral secular.
Uno no puede ignorar politicamente una posicion moral, porque es una postura basada en cuestiones religiosas. Eso excluiria la voz de millones de personas que si priman por lo menos en algunos aspectos, la moral religiosa sobre la secular.
La gente cree en Dios y eso es un hecho politico que no se puede ignorar.

12 Docentes dijo...

¿Y por qué decís que no ha sido tenida en cuenta? Participan desde la calle y desde múltiples centros de poder. De hecho, la Presidenta de la Comisión del Senado en donde se construyó ese dictamen (viciado de cuanta inconstitucionalidad existe) pertenece al Opus Dei, fracción dogmática si las hay.
Un cardenal predica la fe, no hace las leyes. Al cesar lo que es del cesar y a dios lo que es de dios.
Dios es una creencia. El matrimonio civil es una institución del derecho positivo de una república democrática constitucional. No estamos en un Concilio. Es una discusión parlamentaria.
Tus argumentos tampoco me gustan. Olvidan, son parecidos a los del Obispo de Gualeguaychú, que la Iglesia no tiene la supremacía que autopretende. Por eso digo que resiste la secularización moderna.Y que su estado (Vaticano) da muestra cabal de su nulo compromiso con cuestiones que para nosotros son constitucionales. Mi fe está puesta en los ordenamientos. La mía es una moral pública republicana, no religiosa. Hablo desde allí. Y también algo liberal: no se puede plebiscitar porque los derechos no se plebiscitan. La pena de muerte, la inviolabilidad del domicilio, la garantía del debido proceso, y -en líneas generales, el 18 y 19 de la CN- tienen firmeza y permanencia. Puede decirse que eso tensiona la regla democrática y es verdad. gran discusión entre liberalismo y democracia.
Creo que sí estaría bueno plebiscitar si es justo que todos sostengamos con dinero (sin consulta, porque está también en la CN)a UN CULTO siendo que en el país hay decenas.

12 Docentes dijo...

En el blog de Gargarella tienen posiciones para todos los gustos. y las respuestas tienen la pasión que el tema levanta. No empecemos con boludeces diplomáticas.

http://seminariogargarella.blogspot.com/2010/07/no-la-union-civil.html

Federico dijo...

Escuchar hoy en Canal 26 al diputado Alfredo Olmedo fue una especie de salida de la inocencia para mi. En mi ingenuidad, creía que para llegar a ser diputado nacional se necesitaba una inteligencia, por lo menos, promedio. Este señor dijo sinsentidos que superaron mi imaginación.

Por otro lado me sorprendió ver en el programa de TN de Nelson Castro el testimonio de un sacerdote de Córdoba que fue muy valiente y repartió críticas a las altas jerarquías católicas en una ferviente defensa del matrimonio homosexual.

12 Docentes dijo...

Sí, Federico. Hay gente valiosa y valiente dentro. Angelelli, Mujica, Hesayne, los palotinos asesinados por la marina en Belgrano R, y personas que abrazan su fe con decencia y dedicación por los pobres. Pero la institución es refractaria a eso y en algun momento tienen que decidir: seguir haciendo lo que hacen y salir de la Iglesia, o dejar sus actividades para seguir perteneciendo. Esa es la verdad, y es lo que pasaba con el movimiento de sacerdotes para el tercer mundo.

Juan dijo...

Como se podría plesbicitar lo de sostener al culto se podría modificar la CN desde su preámbulo y todos los artículos que invocan a dios, ya que si está tan insertada la religión en la CN, complicado que la religión no quiera ostentar poder.

La otra vez escuché en la radio a un ferviente opositor del matrimonio igualitario basarse en el preámbulo que dice que el poder viene de dios. Y parece que dios no quiere matrimonios de personas que no sean heterosexuales y se casen con el sexo opuesto. Además está en la CN cuando dice que las acciones privadas quedan entre dios y uno, pero después relega a la religión al ámbito privado. Lo que para mi genera una contradicción.

Federico dijo...

Totalmente... lo que sucede es que muchos quieren hacer "carrera" dentro de la institución y no les queda otra que decir lo que el jefe quiere, o sino te duermen en donde estás para siempre, como sucede en cualquier otra organización.

Lo del plebiscito es ridículo... quizás deberíamos plebiscitar si los curas pueden tener familia, si la gente se puede casar más de una vez con diferentes personas por Iglesia, si deben tener a cargo hogares de niños en vista de los reiterados abusos, etc... eso sería muy divertido.

12 Docentes dijo...

¿Leyeron las declaraciones de Bergoglio? Realmente esta desbocado. ¿De dónde vendrá tanta crispación? Porque decir que esta reforma civil a una ley civil es "una guerra contra Dios" y caracterizarla como una acción del Diablo (?!) es pre medieval. Muy repudiable, especialmente si relacionamos este hecho con las declaraciones de Videla, un genocida nuevamente bajo proceso. Existe en las palabras de éstos dos infelices un idéntico desprecio por la democracia y la paz.
Y si me permiten la digresión, esto de invocar el infierno es muy interesante. Lo que la Iglesia presentaba como EL BIEN se vendía tan poco que tuvo que inventar el infierno (sumo y eterno MAL) para que ese bien se volviera elegible. Lo único positivo que cosechó la humanidad a raiz de esa dicotomía fueron las obras de arte. Nada más.

Juan dijo...

Lo que yo puedo entender de la religión es que la gente la predique, o al revés, que la gente predique una religión. Pero cuando se la quiere universalizar y llevar sus valores al resto de la sociedad me parece repudiable, pero es dificil que no quiera tener autoridad en una sociedad que le dio mucha durante mucho tiempo. A mi modo de verlo cada uno hace de su vida lo que quiere. Lo que se me ocurre es que Bergoglio se vaya a vivir al Vaticano y todos vivan según su sexo como pregonan ellos, el tema es que son tan contradictorios, que tampoco se podrían reproducir (según la iglesia el fin del matrimonio, razón por la cual los homosexuales no se tendrían que poder casar) y otro país para la Hotton y sus evangelistas, y de esta manera el resto de la gente va a poder vivir tranquila sin que nos quieran evangelizar.

Anónimo dijo...

Les dejo algunas declaraciones de dos de los máximos representantes de la fe católica en Argentina y un texto, en mi opinión, más que interesante.

Monseñor Antonio Marino dijo : "se trata de uniones 30 veces más violentas que las heterosexuales y que se caracterizan por no ser permanentes, ya que tienen hasta 500 parejas en toda la vida",
"son parejas abiertas que no viven la exclusividad" agregó que "en caso de que se impusiera la norma homosexual, habría que suprimir el valor de exclusividad de los matrimonios"... "en las uniones homosexuales no hay permanencia. La duración es aproximadamente y en promedio de 1,5 años a 3, según los distintos estudios"

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio dijo: que (el proyecto de ley de matrimonio homosexual que se discute en el Senado conlleva) "una pretensión destructiva al plan de Dios" y consideró que de aprobarse "puede herir gravemente a la familia"."No se trata de un mero proyecto legislativo -es sólo el instrumento- sino de una 'movida' del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios", "no seamos ingenuos: No se trata de una simple lucha política, es la pretensión destructiva al plan de Dios". "el pueblo argentino deberá afrontar, en las próximas semanas, una situación cuyo resultado puede herir gravemente a la familia. Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo", (con esa iniciativa) "está en juego la identidad y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos"

http://artepolitica.com/comunidad/matrimonio-entre-catolicos/