martes, 13 de octubre de 2009

Continuidad de los velos


La última clase de T1, la que viene postparcial y es generalmente aletargada, levantó vuelo con el peperoncino de una discusión. Analizábamos las interpretaciones más frecuentes (y superficiales) del medievo. Mencioné el sugerente y sociológico concepto de reificación. Aparecía la religión como un elemento ocultador, extramundano, opiáceo. Fue cuando todas las intervenciones del demos estudiantil se dirigieron hacia una permanencia de un dispositivo con una mutación de los actores: los medios son ahora lo que la religión en la edad media. La comisión de difusión lo puso así: "Los medios son el opio de los pueblos".

A ver, todos los croquetas de T2 que vienen con exigencias a este austero blog: ¿Por qué no se les ocurrió a ustedes? Pssss.

Bonus: buena entrevista de Adrián Paenza al filósofo Nicolás Casullo (se cumplió un año de su tempranísima muerte) en el Canal Encuentro. Ver acá.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Falta un paso intermedio en cuanto principales transmisores de ideología, la religión, luego se introdujo la educación en cuanto instituciones (primario y secundario primordialmente) y por último los medios. Citando a Marx: "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época". Y para ello utiliza diversos medios.
Coincido plenamente "Los medios son el opio de los pueblos"

Sus clases, como siempre, excelentes.

Gracias.

Federico dijo...

Y si dijera que, más que el opio en sí mismo, los medios son la pipa de agua en la que se fuma el opio?
Si la pipa de agua no enfriara el humo, uno dejaría de aspirarlo al quemarse. En cambio, al fumarlo en agua uno puede absorber más cantidad sin darse cuenta, quedando su percepción de la realidad aún más alterada.

OK, creo que me fui...

Abrazo.

Anónimo dijo...

AGUANTE TEOO
FUIRA CLARINETEEE

Marian dijo...

Psss...será porque los croquetas de T2 oriundos de T1 no tuvimos clase de medievo la vuelta pasada??? :P

Anónimo dijo...

Que bueno que alguien tenga en consideración nuestras ideas...No serán siempre las más brillantes, ni nos irá siempre tan bien en los parciales pero bueno...de vez en cuando algo sale.
Magui, de la susodicha comisión.

Salvador dijo...

Que feeeo...
En el fondo admitan que extrañan la comision anterior de T1.
Ahora, ¿no sera la clásica demagogia de recital al mejor estilo "son el mejor público que hemos tenido"?

Igual, yo no veo participación masiva en este espacio de sus retoños de T1...nose, pero el cuatrimestre pasado hubo records de post...o hace falta recordar cuando salimos en defensa de la gran comisión que supimos conseguir a partir de un forobardeo?

Al mencionar opio, se me vino a la mente algo que lei de Kant:

"Toda embriaguez muda, esto es, aquella que no aviva la sociabilidad y la recíproca comunicación de pensamientos, tiene de suyo algo afrentoso; tal es la del opio y la del aguardiente. El vino y la cerveza, de los cuales el primero es meramente excitante, la segunda más nutritiva y parecida a un alimento, provocan la embriaguez sociable; hay, empero, la diferencia de que las orgías de cerveza son más soñadoramente herméticas, frecuentemente también groseras, mientras que las del vino son alegres, ruidosas y de chistosa locuacidad." (de Antroopología en sentido pragmático)

Anónimo dijo...

T1 presente! Y participo....

El bolsillo de un pobre.

Anónimo dijo...

“La religión es el opio de los pueblos” dijo Marx. Pero la superación de esta situación no se daba, al menos para este autor, creando otras nuevas religiones que se le opusieran a aquella que funcionaba en la sociedad como opio. Justamente, el gran hallazgo que su concepción nos proporciona es la crítica a todo tipo de idealismo, idealismos que conciben los cambios y el devenir de la historia desde lo ideológico, desde lo superestructural, y no desde lo material.
Entonces, si bien coincido con el análisis de los compañeros de T1 que hoy día ven que “los medios son el opio de los pueblos", sin embargo, veo una suerte de contradicción entre este análisis y la superación de esta problemática que diferentes comentarios y tendencias progres proponen. Porque la ley como medida aislada, como cambio superestructural, no va a solucionar el problema de los monopolios de la información. El hecho de que compitan más empresas (cosa que resta por ver todavía) no implica que desaparezcan intereses privados (que no son necesariamente los “del pueblo”), seguirán existiendo empresas que compiten entre sí. A su vez, el modo en que pueden filtrarse estos intereses a través del 33% que se les otorga a las fundaciones y sociedades civiles tampoco desaparecerá. Porque objetivamente es muy fuerte la dinámica que el capitalismo contemporáneo tiene como para limitar el poder económico concentrado (monopolios) con un simple cambio de ley. Entonces es en esta concentración donde hay que poner el eje, porque ahí es donde se debate lo medular, no en sus diversas manifestaciones. Y estas contradicciones son muy visibles porque mientras el arco progresista y Página 12 se desvivieron por esta nueva ley a la que consideran “cuasirevolucionaria”, mientras tanto, el mismo gobierno K con Aníbal Fernández (el ex -cavallista) y Scioli (el ex -menemista) a la cabeza mandaron a reprimir a obreros, familiares, estudiantes y activistas de Kraft-Terrabusi, despedidos injustamente por la patronal norteamericana. Pero los medios primero escondieron el conflicto, después ante tantos cortes lo empezaron a reflejar con su propia editorial de que “avasallan el derecho del otro”, y luego se hicieron eco de la represión para criticar al gobierno. Como vemos, los obreros, es decir, los verdaderos protagonistas y afectados de esta historia, quedaron marginados de los medios y fueron reprimidos por el gobierno que dice limitar el poder de los grupos económicos (antes aliados a él, como Clarín).

12 Docentes dijo...

Estimado y perseverante anónimo (2:10):
en todos tus comentarios, en los que es inobjetable tu dedicación y claridad, se repite siempre la misma lógica. No dejan ninguna otra salida que la formulación de una vía revolucionaria decimonónica. Todo aquello que no corresponda con ese paradigma desde el que mirás todo es un reformismo en el que, parece para ti, es inútil hacer distinciones y todo va a parar al mismo tacho. Es un fin que puedo compartir, porque a mi también me escandaliza la injusticia, pero también hagamos el esfuerzo de comprender cabalmente la realidad y relación de fuerzas sobre las que estamos operando. En esa indiferencia despectiva se mezclan cosas que se detestan entre sí y que solo pueden ir juntas en el ensamble que hacés. Además, ¿desde que lugar hablas? ¿Cual es tu fuerza social? ¿Qué articulación orgánica te contiene y amenaza lo existente? Un poco de humildad.

Anónimo dijo...

Disculpáme pero me voy a extender bastante en responderte. En cuanto a tu afirmación sobre mi perspectiva revolucionaria, sí, acertaste, no tengo mucho para agregar sobre este punto. En lo que discrepo es en tu afirmación de que mi opinión es “decimonónica” y en que desde mi visión “resulta inútil realizar distinciones, en que todo es reformista y entonces todo va a parar al mismo tacho”. En principio no sé a que te referís con el tema de lo decimonónico, para qué irse al siglo XIX si con solo retrotraernos a los procesos revolucionarios de impronta socialista de hace apenas 30 años en América Latina y en Argentina particularmente, nos basta. Otra discusión ahí es qué estrategia política se llevó adelante para llegar a ese fin que es el socialismo, estrategias con la cuales disiento profundamente (el foquismo del Che, de Santucho, o el terrorismo individual de Montoneros). Por otra parte si uno mira bien la historia cabe preguntarse: cuántas revoluciones vio Carlos Marx en el siglo XIX? La Comuna de París, la revolución de 1848 y.. paremos de contar. Muy por el contrario el siglo XX fue un reguero de revoluciones en todo el mundo, no hubo país en donde no se debatiera o hiciera política en torno a la revolución socialista. Por otra parte ese tipo de afirmaciones sobre lo “decimonónico” son peligrosas porque perfectamente pueden esconder otra aseveración: que es aquella que dice que el marxismo ya caducó, que es viejo (ya que se lo confina al siglo XIX), es la izquierda perimida como dice Aguinis o es la desaparición de las ideologías como supo decir el pensamiento único a principios de los 90´.

Anónimo dijo...

Esto a su vez también se vincula un poco con el tema de la relación de fuerzas a la que hacés referencia al final de tu comentario: Proudhon por ejemplo era 10 veces más popular que Marx en el siglo XIX, de hecho este autor fue marginal gran parte de su vida. Sin embargo, se hubiera alguien animado, durante el siglo XX, a reprocharle a este autor el hecho de que hubiera sido mejor que tuviera en cuenta la relación de fuerzas y que entonces su pensamiento fuera “menos crítico” o más “humilde” durante esa etapa histórica? Todo lo contrario, esa minuciosidad crítica y vívida es lo que sirvió de gran inspiración política, por su rigurosidad científica a la hora de analizar y pensar el sistema en el cual estamos inmersos, porque fue y se sigue poniendo a prueba en el acontecer histórico, más aún cuando hay crisis económica y del pensamiento dominante (como en la actualidad), cuando hay caída de ganancias, cuando hay lucha de clases, cuando la sociedad se polariza. Claro que con este ejemplo que di antes de ningún modo pretendo ponerme a la par de aquel autor del siglo XIX, es simplemente un ejemplo. Pero creo que viene bien traerlo a cuenta para clarificar de algún modo tu planteo y al mismo tiempo aclararte que confundís pensamiento crítico con opiniones despectivas. Por la relación de fuerzas debo abandonar mi perspectiva crítica? Eso me hace más humilde? Creo que se contradice con aquello que vos mismo trajiste a cuenta cuando citaste en otro post a George Orwell, sobre todo cuando dice “el mayor peligro para la libertad de expresión y de pensamiento no proviene de la intromisión directa del Ministerio de Información o de cualquier organismo oficial. Si los editores y los directores de los periódicos se esfuerzan en eludir ciertos temas no es por miedo a una denuncia: es porque le temen a la opinión pública. En este país la cobardía intelectual es el peor enemigo al que han de hacer frente periodistas y escritores en general."

Anónimo dijo...

Incluso va más allá cuando más adelante agrega: "Las ideas impopulares, según se ha visto, pueden ser silenciadas y los hechos desagradables ocultarse sin necesidad de alguna prohibición oficial". Y un poco más adelante sostiene: "en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas bienpensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohíba “esto” o “aquello”, es que “no está bien” decir ciertas cosas, del mismo modo que en la época victoriana no se aludía a los pantalones en presencia de una señorita. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en la prensa popular ni en las publicaciones minoritarias e intelectuales”. Bueno, yo coincido bastante con esta perspectiva. Sobre todo porque Orwell con mucha valentía y con una honestidad intelectual extraordinaria supo oponerse a la ortodoxia dominante de la URSS, a aquellos que por derecha (cuando la URSS estaba en la 2º guerra en el bando de los aliados) o por izquierda (básicamente todos los PC del mundo y muchos intelectuales socialistas) decidieron callar las atrocidades del stalinismo.
Yo por mi parte, y salvando las diferencias, claro está, de ningún modo voy a callar la vergonzosa represión de los K a los obreros de Terrabusi o la represión a los docentes de Santa Cruz y a los trabajadores de Mafisa, por más discurso de DDHH que tengan y por más que le pese al progresismo que decidió silenciar o ponerle grises a esta cuestión para dedicarse a discutir la ley de medios. En este sentido la opinión de Carta Abierta sobre este tema, hablando casi en código morse sobre “las resistencias de algunos funcionarios judiciales y estatales, de miembros de las fuerzas de seguridad e incluso de maniobras oscuras de desprestigio que conspiran contra los principios gubernamentales de no represión” me pareció patética, porque bastaba con leer los diarios o ver la TV para observar como Aníbal Fernandez decía: “Hablé con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, y pedí que en esto fuéramos un poco más contundentes. El fin a este conflicto tiene que ponerse y a corto plazo”.Tampoco por criticar y enfrentar al imperialismo o a los escuálidos en Venezuela voy a dejar de criticar la violación a los DDHH de Fidel Castro o los atropellos de Chavez a los obreros petroleros (a quienes no dejó organizarse sindicalmente) o la represión a los obreros de Sidor.
En fin, espero respondido (y no por eso convencido) a tus planteos. Y en cuanto a desde que lugar hablo, lo hago desde el lugar de un laburante y estudiante que milita todo el tiempo que puede en una agrupación de izquierda, metiéndome en el barro cada vez que puedo, junto a los obreros de Kraft por ejemplo, pero no solo diciéndolo, también haciéndolo.
Te mando un cordial y respetuoso saludo (respeto que efectivamente existe, pese a mis diferencias contigo).

12 Docentes dijo...

Estimado anónimo, (1 de 3)
el respeto es mutuo. Estoy dispuesto a no demorarme en responderte lo más agraviante que escuché como docente de la UBA (afiliado a la AGD para más datos): un parecido con Aguinis (!), ja. Dejo de lado ese insulto y me concentro en lo importante.

Entre otras cosas, afirmás: (1) “veo una suerte de contradicción entre este análisis y la superación de esta problemática que diferentes comentarios y tendencias progres proponen”; (2) “confundís pensamiento crítico con opiniones despectivas”; (3)“Por la relación de fuerzas debo abandonar mi perspectiva crítica? Eso me hace más humilde?”.

1) Yo te dije: “Todo aquello que no corresponda con ese paradigma, desde el que mirás todo, es un reformismo en el que, parece para ti, es inútil hacer distinciones y todo va a parar al mismo tacho” Lo reafirmo y está claro que para vos es así. No juzgo tu legítima elección. Esto nos lleva a una crítica sobre las vanguardias. Es una crítica conocida y no voy a abundar por el momento en eso. Lo que si resalto es que tu indiferenciación deliberada te obliga éticamente a dar cuenta de muchas situaciones derivadas de ella.
Por ejemplo: alegando razones de fondo, no te pronunciarías sobre la nueva ley de medios. O la presentas como una cortina dado que de lo que había que hablar era de Kraft. Y claro que hay que hablar. Pero eso, en los hechos, te deja más cerca de la vieja ley 22.285 que de la nueva. Eso, en otras palabras, te acerca a todo el arco político que actuó como “gerente” de esos intereses o indiferente a su suerte. En 1985 hubo quienes, desde la izquierda, impugnaron los juicios a los represores; también se objetó la liquidación de las AFJP sin que se explique convincentemente una sustitución superadora; se que no te representan, pero recordá que una parte significativa de los partidos de izquierda (CCC y MST) estaban junto a la mesa de enlace en la tensión por las retenciones a la soja.
¿Para qué tomar parte si, a mi juicio erroneamente, no se visualiza a determinadas cuestiones de la coyuntura como expresiones de la lucha de fondo?

12 Docentes dijo...

(2 de 3)
2) “confundís pensamiento crítico con opiniones despectivas”. No me confundo, tengo clara la diferencia. Vos decís: “es muy fuerte la dinámica que el capitalismo contemporáneo tiene como para limitar el poder económico concentrado (monopolios) con un simple cambio de ley”. No se de que simpleza hablás despues de 26 años sin que se haya podido hacer. Aunque no es la única, no veo cómo esa situación podría modificarse prescindiendo de la vía parlamentaria. Los que no somos tan poderosos como ellos necesitamos de la ley como reaseguro dado que con nuestro propio poder social no nos alcanza.
En cambio, fijate si este “análisis” de Jorge Altamira, vitalicio lider del PO, es pensamiento crítico o desprecio: “Por otro lado, la distribución de medios entre el “tercer sector” desatará, con absoluta certeza, una guerra de camarillas (...) Los festejos por el resultado de la votación en el Senado mostraron a un contingente esmirriado, que no podría rivalizar con la barra brava de un equipo de medianas proporciones. En suma, la montaña parió un ratón.” http://www.po.org.ar/node/22895

12 Docentes dijo...

(3 de 3)
3) Manejamos conceptos distintos sobre qué es “relacion de fuerzas”. Por brevedad me remito a “Analisis de situaciones. Relaciones de fuerzas”, brillante ensayo de Antonio Gramsci (muy similar a otro de Lenin). En todo análisis un elemento central es el del elemento “objetivo”,entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El segundo es el “subjetivo” (las clases no son un dato sino una (La) construcción política), el de las fuerzas políticas. Finalmente, llegamos a una combinación dialéctica entre ambos. Sólo asi, piensa Gramsci, la revolución como categoría y como acontecimiento son pensables y posibles.
Cada uno de estos elementos no pueden ni deben convertirse en fines en sí mismos. “La supremacía de un grupo (social) se manifiesta de dos maneras: como dominio y como dirección intelectual y moral.”
Si en el caso puntual de la ley de medios no vemos quines la resistían y sus razones, si no vemos cómo una buena ley (y pienso que la sancionada no era la mejor, pero la prefiero a lo que existía) sí es capaz de afectar intereses dominantes en un doble efecto: en dinero y en credibilidad y poder de fuego discursivo, no estamos analizando las cosas en sus tres dimensiones.
Nadie te pide que seas menos crítico. Muy por el contrario. Que seas más, y eso nos obliga siempre a re-examinar nuestras propias creencias.
La derecha es muy fuerte y es de lo que tenemos que ocuparnos. Señalo las diferencias (para qué enfatizar los acuerdos que ámbos sabemos que efectivamente tenemos) para pensar sobre ellas.

Cordialmente,
JMG.

Anónimo dijo...

Estimado JMG:
1)Respecto a lo que comenté de Aguinis de ningún modo fue con ánimo ofensivo, me quedan muy claras tus diferencias con este personaje. Solo que como vos decís que las revoluciones socialistas son algo relativo al siglo XIX (cosa que la historia del siglo XX demuestra que no es así), esa postura, tiene similitudes con quienes sostuvieron ideas tales como el fin de la historia, el fin de las ideologías, etc, producto de la caída de la URSS que mecánicamente pretendía poner fin a cualquier perspectiva marxista. Ése era el punto nodal de mi respuesta, sobre el cual no hiciste referencia luego en tu siguiente post.
2)“En esa indiferencia despectiva se mezclan cosas que se detestan entre sí y que solo pueden ir juntas en el ensamble que hacés”. “Todo, es un reformismo en el que, parece para ti, es inútil hacer distinciones y todo va a parar al mismo tacho” Dos cuestiones sobre este punto: primero: según tu postura habría dos posiciones antagónicas (presupongo que por eso argumentás que se detestan) y que solo una postura como la mía podría ensamblarlas. Pero miremos un poco la realidad para ver cuan diferentes son esas supuestas oposiciones que mencionás. Los Kirchner se construyeron detestando los 90, a Menem y al FMI. Sin embargo, fue este mismo matrimonio quien llevó a Menem en sus listas como candidato a presidente, y no una vez, sino dos veces, otorgándole incluso el galardón de “mejor presidente de todos los tiempos”. Sólo hechos como las vergonzosas privatizaciones del petróleo en Santa Cruz pudo arrancarle a Néstor K semejante exabrupto. Scioli por su parte (ex vicepresidente) vino a la política de la mano de Carlos y fue quien defendió públicamente todo el proceso de los 90´, incluso, la re-reelección a la que apostaba el riojano. Aníbal Fernandez otro tanto, soldado del cavallismo, ministro de Ruckauf y ministro de Justicia de Duhalde (quien apadrinó a los K en esa misma época), gobierno éste que tuvo que irse por el asesinato de Kostecki y Santillán en la represión de Avellaneda. Pero no hablemos solo de nombres, miremos también la política económica de los Kirchner durante sus años de gobierno y podremos observar que, si bien se recuperaron puestos de trabajo al mismo tiempo se acentuó una distribución cada vez más regresiva del ingreso, se profundizó la extranjerización de la economía y se concentró la riqueza en los sectores con menos encadenamientos productivos. Es decir, se profundizó un “modelo” económico que sigue teniendo las mismas características que el de Menem. Y esto no es un invento de la izquierda, lo denuncia la propia centroizquierda, la CTA, P. Sur. Entonces, yo no veo en el núcleo del poder esa contraposición que vos presentás, puede que haya odio entre ellos, tal vez, pero eso es secundario en la mesa de un obrero o un desocupado, lo que importan son las políticas hacia las mayorías.

Anónimo dijo...

Segundo: puedo identificar los matices de las diversas propuestas progresisas. Por eso mismo interpelo a aquellos compañeros progres, porque conociendo sus puntos de vista y su preocupación para luchar contra muchas injusticias que a mí también me molestan creo que puede existir cierto encuentro, pero para eso hay que tener en claro antes una estrategia y una direccionalidad política. Entonces, cuando uno milita en política la pregunta esencial que creo debe hacerse es la siguiente: para qué o para quien hacemos política? Si mi perspectiva es luchar por, junto y para la clase obrera y los sectores subalternos tengo que tener y construir una política con y hacia esos sectores. Pero si yo omito esta cuestión o mi postura desde el vamos es escéptica sobre lo que estos sectores pueden generar políticamente, va a suceder que siempre voy a terminar eligiendo entre las opciones que la burguesía nos propone. Y cuando digo burguesía no estoy hablando de algo que se nos presenta de manera homogénea, sino que estoy hablando de las diversas fracciones del capital que promueven distintas alternativas políticas, que, desde ya, también tienen sus pujas entre sí. Cómo se explica sino que, yo, que soy un progresista, que odia la derecha, que se sensibiliza con los pobres, sin embargo puedo terminar apoyando a gobiernos progresistas como el de Alfonsín, claro opositor al liberalismo, pero que tuvo una política antiobrera, porque la hiperinflación a quien ataca fundamentalmente es al salario de los trabajadores. O termino apoyando a Chacho Alvarez y a Fernandez Meijide que formaron un gobierno que culminó con Lopez Murphy y Cavallo al frente del Ministerio de Economía? O a gobiernos como el de Kirchner que en la cartera económica tiene a ministros como Amado Boudou (economista salido de la ultraderechista CEMA) que ahora está negociando volver al FMI después de todo lo que dijeron contra este organismo? Ni hablar de personajes como Moreno. Entonces, creo que el progresismo termina allí porque es escéptico o no se plantea la posibilidad de tener una política independiente de sectores patronales. Entonces termina confiando en las conducciones políticas de la burguesía, haciendo seguidismo de gobiernos con políticas antiobreras. Ahí está para mí el problema central.

Anónimo dijo...

3)Sobre la ley de medios: en principio; me pronuncio sobre ella por un posicionamiento político, no por una cuestión ética. Por otra parte: está claro que por estos días la discusión sobre la ley funcionó objetivamente como cortina de humo de la represión y encarcelamiento de los obreros de Kraft. No digo que la ley haya sido creada con ese objetivo, digo que en los hechos funcionó así. Y es evidente que funcionó así porque buena parte del progresismo, deliberadamente o no, se siente incómodo defendiendo a un gobierno represor y entonces cuando tienen que dar cuenta de esto apelan a explicaciones abstractas donde nunca mencionan la responsabilidad del gobierno en el tema o se van por la tangente: la ley de medios. Sobre el contenido de la ley específicamente: veo que la ley promueve la pluralidad de voces, pero de voces de la burguesía, los excluidos de ella siguen siendo los trabajadores. A través del 33% para medios “sin fines de lucro” accederán aquellos que tengan poder económico; ONG capitalizadas (fundaciones como YPF, Perez Companc, Telefónica, Cargill, la iglesia, las burocracias sindicales), pidiendo permiso a las telefónicas, Cablevisión y Supercanal que mantienen en su poder el monopolio en la estructura de postes y cableado para TV, teléfono e Internet. Con la ley, estos monopolios no se tocan, a lo sumo, se ven obligados a compartir el negocio con algunas empresas regionales que, en muchos casos, pertenecen a gobernadores, legisladores y funcionarios. No obstante, si vos me ponés entre la espada y la pared para elegir una de las 2 leyes creo que efectivamente esta es “menos mala”, pero mi perspectiva no es quedarme con lo menos malo, porque como dije antes eso es hacer seguidismo. Por el contrario, reivindico experiencias como la Comuna de Oaxaca que en el 2006, al calor del levantamiento popular y la constitución de la Comuna en ese estado mexicano, tomaron los medios de comunicación y los pusieron a funcionar como verdaderos amplificadores de la lucha, convirtiendo esos medios capitalistas en verdaderas herramientas al servicio de la transformación política y cultural que estaba planteada. Vos me dirás, un proceso como aquel no es el caso de Argentina, sí, estamos de acuerdo, pero esta experiencia demostró que hay otras vías posibles fuera de la parlamentaria y que si uno apuesta a una verdadera independencia comunicacional del estado y el capital (independencia a la que te he visto adherir en algún comentario sobre la ley) tiene que hacer política en ese sentido, uniéndose a los trabajadores para crear una perspectiva independiente. Sobre las AFJP: éste es otro tema en el que no tenemos que engañarnos, por qué los K después de 5 años de gobierno estatizaron las AFJP? Es muy claro que por necesidades de caja, por el peso agobiante de la deuda externa y para sostener los abultados subsidios a empresas. Por las mismas razones fueron las retenciones al campo. Porque está claro que la estatización no redundó en aumentos a los jubilados, cuyos haberes continúan siendo magros. La instancia superadora podría haber sido administrar esos fondos en cajas separadas bajo control de los propios jubilados y trabajadores, verdaderos dueños de esos fondos. Respecto al campo; por supuesto que no me representan los partidos oportunistas que marchan con la Sociedad Rural, pero tampoco un gobierno que sustenta su poder en alianza con la UIA y la burocracia sindical, por eso adherí a la declaración “Ni K ni campo”, sí con los trabajadores rurales.

Anónimo dijo...

4) Concuerdo con tu crítica a Altamira, de hecho la forma en la que discuten y escriben sobre temas políticos es algo que siempre he criticado. Y no sólo eso, también les critico la forma burocrática en que dirigen la FUBA y el haber marchado con Blumberg. Pero la pregunta es: eso que tiene que ver conmigo? Por qué me atribuís dichos despectivos de Altamira? En ninguno de mis comentarios hubo argumentos de ese talante. Por ello sigo creyendo que confundís pensamiento crítico con opiniones despectivas. Por otra parte, antes de hablar de “vanguardias” o de “la izquierda” yo hablaría directamente de cómo interviene cada partido que se reivindica de izquierda o socialista, porque en su modo de actuar salen a la luz las estrategias de cada uno levanta. Sino es una discusión abstracta.
5) Sobre las relaciones de fuerza: ni Lenin ni Gramsci plantearon en momento alguno confiar procesos de cambio a la dirección de la burguesía. Plantearon alianzas con la pequeño burguesía para determinados momentos y en circunstancias concretas que así lo ameritaran (contra los fascismos en Europa por ejemplo) y fueron críticos del ultraizquierdismo, pero su perspectiva no era reformista, era revolucionaria, y siempre sostuvieron una política independiente de la burguesía aún cuando hubieran establecido alianzas. Esto es claro y hay que distinguirlo de la socialdemocracia que habla de llegar al socialismo por la vía democrática pero que dejan esta tarea socialista para un futuro indeterminado sin establecer puentes que nos lleven a ese lugar.
6) Y para terminar: estoy de acuerdo en que haya que mirar quienes resistían la ley y con que argumentos, pero también hay que mirar quienes la defendían. Porque así como había intereses que no querían su aprobación también había intereses que se benefician con su aprobación. Por eso mi perspectiva de construcción política es la de independencia de estos sectores. Y para eso más que ocuparse de la derecha (termino que en sí creo que delimita poco) yo creo que hay que ocuparse de la burguesía (lo que no quita que allí podamos encontrar aliados).
Saludos!